- Selecciona los embutidos y los jamones bajos en grasa. Utiliza las versiones bajas en grasa de tus quesos preferidos, te aportan los mismos nutrientes que sus versiones originales pero disminuyes la cantidad de grasa de tu alimentación.
- Dietas ricas en proteínas (Carnes). Las proteínas son fundamentales en una dieta equilibrada pero deben ser consumidas con moderación, ya que su exceso puede provocar un desgaste peligroso de la función renal, y en algunas personas, un mayor riesgo de gota o cálculos renales.
- Utiliza lácteos descremados. Tienen los mismos nutrientes pero menos grasa.
- Grasas monoinsaturadas. Se encuentran en el aceite de oliva o de canola y ayudan a bajar el "colesterol malo" mientras que mantienen el "colesterol bueno" elevado.
- Practicar ejercicio la mayoría de días de la semana te ayudará a “liberar” el estrés, mientras que también fortaleces tu corazón y quemas calorías. Además, mientras haces ejercicio, tu cuerpo libera unas sustancias llamadas “endorfinas”, que son responsables de darte esa sensación de placer y bienestar luego de que te ejercitas.
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